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viernes, 9 de septiembre de 2016

OSIRIS-REx: a la búsqueda de una muestra del asteroide Bennu

OSIRIS-REx aproximándose al  Bennu. Crédito: NASA

Esta noche se lanza la nave OSIRIS-REx (Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, Security - Regolith Explorer, no se puede ser más rebuscado...) cuya misión es acercarse al asteroide Bennu, estudiarlo durante un tiempo, recoger una muestra de la superficie y traerla a la Tierra en septiembre de 2023. Es la primera recogida de muestras de un asteroide que realizan los Estados Unidos y, si tiene éxito, la segunda muestra de un asteroide que será traída a la Tierra por una nave tras la devuelta por la nave Hayabusa en junio de 2010 tras un viaje tan épico como accidentado. Antes de llegar a Bennu, OSIRIS-REx sobrevolará la Tierra un año después del lanzamiento para modificar ligeramente su órbita.

La nave


OSIRIS-Rex es una nave con una longitud maxima de 6,2 m con los paneles solares desplegados y de 2110 kg de masa llena de propelente (880 kg con los depósitos vacíos). Lleva cinco instrumentos a bordo para estudiar Bennu remotamente y un sistema de recogida de muestras para recolectar entre 60 y 2000 (!) gramos de material de la superficie del asteroide. Las muestras serán introducidas en una cápsula con un escudo térmico para soportar la reentrada atmosférica en septiembre de 2023. La cápsula caerá en una zona del desierto de Utah.

Bennu

101955 Bennu (el nombre completo del asteroide, que indica que es el asteroide número 101955 en haber sido descubierto y confirmado), denominado originalmente como 1999 RQ36, es un asteroide de tipo B primitivo y rico en carbono. El interés de obtener una muestra de él está en que su estudio revelará pistas sobre las condiciones del Sistema Solar en sus inicios y sobre el posible origen del agua y las moléculas orgánicas que más tarde dieron lugar a la vida en la Tierra. Además servirá para evaluar las posibilidades de usar asteroides como fuente de recursos en el espacio. Como bonus, Bennu es un asteroide cercano a la Tierra potencialmente peligroso y relativamente grande, de unos 500 metros de diámetro, con lo que conocer mejor sus características físicas y orbitales puede ayudar  predecir con mayor precisión los encuentros cercanos con la Tierra y, en caso necesario, tomar medidas en el futuro (el próximo paso cercano de Bennu a la Tierra tendrá lugar en 2135).

Plan de la misión

  • Lanzamiento: 8 de septiembre de 2016
  • Sobrevuelo de la Tierra: 22 de diciembre de 2107
  • Llegada a Bennu y comienzo de su estudio con los instrumentos remotos: agosto de 2018
  • Recogida de muestras de la superficie de Bennu: julio de 2020
  • Partida de Bennu: marzo de 2021
  • Reentrada en la atmósfera terres de la cápsula con las muestras: 24 de septiembre de 2023
  • Fin de la misión: 30 de septiembre de 2025

domingo, 4 de septiembre de 2016

Júpiter y la Tierra, a escala

La llegada de Juno a Júpiter en julio de este año significó que por fin obtendríamos imágenes de los polos de Júpiter gracias a JunoCam, la cámara a bordo de Juno que, aunque fue incluida por motivos de relaciones públicas y educativas y no por motivos científicos, ya está devolviendo imágenes impresionantes de Júpiter. Y es solo el comienzo. Para muestra, una imagen del polo sur de Júpiter poco después de pasar por el perijovio (el punto de la órbita de Juno más cercano a Júpiter):

Foto de Júpiter tomada por JunoCam el 27 de agosto de 2016. Crédito: NASA / JPL / SwRI / MSSS
Se puede ver perfectamente cómo la caótica zona polar sur (al igual que la norte) del gigante gaseoso no tiene nada que ver con las zonas ecuatoriales y tropicales del planeta, elegantemente ordenadas en bandas y cinturones. Es sin duda una vista espectacular y diferente, con todas esas tormentas merodeando en la atmósfera del planeta más grande del Sistema Solar, pero sin la perspectiva adecuada, sin un sentido de escala, nos estamos perdiendo algo. Poner la Tierra a la misma escala y con una geometría de iluminación parecida ayudaría a interpretar lo que vemos, así que dicho  hecho, tomemos una foto obtenida por la sonda NEAR-Shoemaker el 24 de diciembre de 1998 tras un sobrevuelo de la Tierra y en la que la perspectiva muestra el polo sur terrestre, escalémosla para que su tamaño sea el equivalente al real si estuviese al lado de Júpiter y veamos qué pasa:

Composición de Júpiter con la Tierra al lado. Crédito: NASA / JPL / SwRI / MSSS / NEAR-Shoemaker / Crastinia
La Tierra (se ve claramente la Antártida en el centro y Australia en la posición de las 2:00) es casi ridiculamente pequeña al lado de Júpiter. ¡Alguna de las tormentas casi tienen el diámetro de la Tierra y muchas de ellas se comerían a la Antártida tranquilamente! Júpiter tiene aproximadamente 11 veces el diámetro de la Tierra y la escala de sus tormentas, con una superficie más de 120 veces superior a la de la Tierra, es difícil de imaginar. Como señaló Arthur C. Clarke, la superficie de la India es a la superficie terrestre lo que la superficie terrestre es a la superficie de Júpiter.

lunes, 4 de julio de 2016

Juno llega a Júpiter

Juno a solo unas horas de la inserción orbital en Júpiter (NASA's Eyes)

Casi 5 años después de su lanzamiento, el 5 de agosto de 2011, a la sonda espacial Juno le quedan solo unas horas para entrar en órbita de Júpiter. Para ello necesitará encender su motor principal durante 35 minutos en el momento de máxima aproximación al planeta. El encendido comenzará a las 3:18 UTC (5:18 CET) pero en la Tierra no sabremos si todo ha ido bien hasta al menos una hora más tarde tanto por el tiempo de viaje de la señal como por la reconfiguración del sistema de radio.

Juno quedará en una órbita polar excéntrica que se acercará a tan poco como 4200 km del techo de nubes y se alejará hasta 3,5 millones de kilómetros y se pasará casi dos años estudiando el interior de Júpiter a través de mediciones de su campo magnético, su campo gravitatorio y de las microondas que emergen del interior del planeta para entender cual es el origen del mayor de los planetas del sistema solar y por extensión, el origen de los demás planetas.

La misión tiene fecha de caducidad: finalizará el 20 de febrero de 2018, tras casi 2 años y 37 órbitas alrededor de Júpiter, y lo hará a lo grande, quemándose enla atmósfera del gigante gaseoso, para impedir que la nave, sin esterilizar, pueda llegar a impactar por accidente contra la luna Europa, que posiblemente reúna las condiciones para la vida bajo su superficie, y la contamine.

Se podrá seguir la inserción orbital a través de NASA TV a partir de las 2:30 UTC (4:30 CET).

lunes, 14 de marzo de 2016

ExoMars: Europa vuelve a Marte

ExoMars Trace Gas Orbiter y Schiaparelli en pleno despegue. Crédito: ESA
Hacía algo más de 12 años que Europa, en esta ocasión junto con Rusia, no enviaba una misión a Marte. El 14 de marzo sobre las 10:31 CET un cohete Protón ruso lanzará la nave ExoMars Trace Gas Orbiter junto con el aterrizador Schiaparelli a la órbita terrestre, donde permanecerá unas 10 horas elevando la órbita en un esquema que recuerda al de la sonda Mangalyaan india hasta alcanzar la velocidad de escape y dirigirse hacia Marte.

Tras siete meses de viaje, en octubre, ambas naves llegarán a Marte. Por una parte Schiaparelli entrará en la atmósfera marciana y demostrará que la tecnología eurorrusa para aterrizar en superficie está madura y durante varios días, mientras duren sus baterías (hasta 3 o 4 soles o días marcianos) realizará experimentos, y por otra, Trace Gas Orbiter se pondrá en órbita alrededor del planeta para, durante al menos cinco años, estudiar con detalla la atmósfera marciana buscando, entre otras cosas, posibles huellas de actividad biológica. Servirá también como enlace de comunicaciones con la futura misión ExoMars rover, que pondrá un robot sobre ruedas en la superficie.

El lanzamiento podrá verse en streaming mientras que las actualizaciones previas pueden leerse en ExoMars Launch Updates.

domingo, 14 de junio de 2015

Philae: despertando sobre 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Representación artística de Philae siendo liberada por Rosetta, camino de 67P. Fuente: ESA
Contra todo pronóstico, contra lo que posiblemente casi todo el mundo creía, Philae ha vuelto a dar señales de vida desde la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko tras siete meses de silencio en lo que parecía que iba a ser su tumba definitiva.

Rosetta, con el aterrizador Philae a bordo, llegó al cometa 67P en agosto de 2014 y tras una fase de acercamiento entró en órbita alrededor del núcleo del cometa el 10 de septiembre. Después de varias semanas de observación y estudio del núcleo para determinar la mejor zona de aterrizaje, Rosetta liberó a Philae el 12 de noviembre de 2014 para iniciar una caída libre hasta la superficie. Philae, sin medios de propulsión propios, fue soltada con precisión hacia la zona bautizada como <i>Agilkia</i>, en el bulbo menor del núclo, la 'cabeza' de la forma de pato que tiene el núcleo.

En el momento del aterrizaje, y tras unos momentos iniciales confusos, se averiguó que finalmente ninguno de los mecanismos que deberían haber unido a Philae a la superfie de 67P (arpones, propulsor de gas y taladros) había funcionado, con lo que la sonda había rebotado un par de veces para acabar posada en una zona que no le correspondía y, lo que era peor, una zona muy rocosa y sombreada que limitaba la exposición de Philae al Sol. Philae partió de Rosetta con las baterías llenas, pero usa paneles solares para que recargarlas. Sin luz suficiente, la misión de Philae estaría muy limitada en el tiempo, como así acabó ocurriendo. Tras determinar su posición, el control de la misión inició un procedimiento para realizar la mayor cantidad de experimentos en el menor tiempo posible, incluyendo fotografiar la zona de aterrizaje.

Representación de la posición en la que debió quedar Philae en la superficie tras el accidentado aterrizaje. Las fotos que forman el panorama son fotos reales tomadas por Philae. Fuente: ESA

Casi 57 horas después de haber tocado tierra, el 14 de noviembre, habiendo cumplido con casi todos sus objetivos científicos y sin energía suficiente para mantener sus sistemas funcionando, Philae entró en hibernación. Se calculó que, por la zona en que debía haber caído y la rotación del cometa, la sonda podría empezar a recibir luz suficiente para despertar hacia junio, pero nadie estaba seguro de que pudiese volver a despertar de nuevo. En mayo Rosetta empezó a intentar escuchar transmisiones de la pequeña Philae, sin éxito, hasta que el 13 de junio recibió 300 paquetes de datos de la sonda indicando no solo que estaba viva de nuevo, sino que tenía energía de sobras y se encontraba a una temperatura adecuada para funcionar. Por los datos recibidos parece que Philae despertó hace unos días e intentó comunicarse con su amiga Rosetta, pero esta no estaba en el lugar ni el momento adecuado para recibir las señales.

Ahora que Philae vuelve a estar despierta y preparada para hacer ciencia quedan por delante semanas de descubrimientos que volverán a fascinar a la humanidad.

¡Despierta, Philae! Fuente: ESA

Fuentes:



miércoles, 18 de marzo de 2015

50 años del primer paseo espacial de Alexey Leonov

Logo de la misión Voskhod 2.

El 18 de marzo de 1965 despegó del cosmódromo de Baikonur un cohete llevando la segunda nave Voskhod tripulada y convirtiéndose en el octavo vuelo soviético tripulado en llegar a órbita. A bordo, Pavel Belyayev y Alexey Leonov harían historia. A diferencia de la Voskhod 1, que llevó al espacio a tres cosmonautas, la Voskhod 2 llevaba solo a dos por una razón: el espacio adicional fue ocupado por el traje y los sistemas que convertirían a Leonov en el primer hombre en realizar un paseo espacial, una EVA en la jerga, por ExtraVehicular Activity (Actividad Extravehicular).

Esquema de una Voskhod 2. Crédito: Reubenbarton
Las naves Voskhod eran basicamente naves Vostok como la usada por el propio Yuri Gagarin en el primer vuelo espacial tripulado de la Historia, pero  remodeladas, con dos o tres asientos a bordo en lugar del único de la Vostok original, y con cohetes de respaldo para volver a tierra para el caso de que el cohete principal fallase, así como cohetes de frenado durante el aterrizaje para suavizar el golpe contra tierra.

Apenas hora y media después de alcanzar órbita en la Voskhod 2, los cosmonautas desplegaron la esclusa inflable por la que se produciría la salida al vacío del espacio. Leonov se puso el traje presurizado Berkut (águila dorada en ruso), que disponía oxígeno suficiente para 45 minutos, y entró en la esclusa. A las 8:34 UTC Leonov se convirtió en el primer humano en exponerse al vacío del espacio vestido solo con un traje espacial al salir de la esclusa atado tan solo con un cordón de seguridad a su nave. Leonov instaló una cámara en el exterior de la Voskhod 2 que grabó su hazaña. En su pecho llevaba además otra cámara que se activaba mediante un interruptor adherido a una de las piernas del traje. Fue cuando intentó alcanzarlo, sin lograrlo, que el cosmonauta fue consciente de que su traje se había hinchado hasta dificultar sus movimientos. Leonov trató de mitigar el problema abriendo una válvula del traje para despresurizarlo parcialmente sin consultarlo con el control de tierra para no hacer cundir la preocupación y de paso violando los procedimientos. El cosmonauta consiguió recuperar la cámara que había instalado un momento antes, pero al intentar regresar a la nave el traje seguía lo suficientemente hinchado como para impedirle entrar en la esclusa, obligando a Leonov a despresurizarlo todavía más, poniendo en riesgo su propia vida. El cosmonauta entró de cabeza en la esclusa, violando de nuevo el procedimiento, que indicaba que debía entrar con los pies por delante, y viéndose obligado, una vez dentro, a girarse sobre sí mismo en un espacio de por sí ya reducido. El esfuerzo adicional, sumado a los problemas de movilidad durante la EVA, llevaron a Leonov al límite y a estar cerca de sufrir un golpe de calor, con una subida de temperatura corporal de casi 2 grados en menos de 20 minutos. El propio Leonov relataría que el traje estaba empapado de sudor "hasta las rodillas" y que, en el caso de que no hubiese podido entrar en la nave y tuviese que haber sido abandonado en órbita por su compañero, llevaba una píldora para suicidarse. Por fortuna, Leonov consiguió alcanzar el interior de la cápsula. La EVA había durado 12 minutos y 9 segundos.

Réplica de la esclusa de la Voskhod 2,
donde Leonov casi no lo cuenta.
Crédito: Armael


 Las dificultades de la misión no acabarían ahí. Los dos cosmonautas apenas fueron capaces de cerrar la esclusa interior, para luego fallar el sistema automático de reentrada, obligando a usar el sistema manual, menos preciso. Además, una vez vestidos con sus trajes para la reentrada, tuvieron dificultades para volver a sus asientos en la estrechez de la cápsula, y por si fuera poco, el módulo de servicio (con los sistemas de propulsión) no se desacopló del todo de la cápsula de reentrada hasta unos peligrosamente bajos 100 km de altura, haciendo girar brutalmente la nave. El último y no menor de sus problemas fue que la activación manual de reentrada hizo que la cápsula aterrizase en las tierras altas de Kama, en plena Taiga, a 386 km del punto en que debería haberlo hecho, desorientando a los equipos de rescate. Aunque la cápsula fue localizada ese mismo día, no se pudo intentar el rescate hasta el día siguiente, pero sí pudieron arrojarles víveres y ropa de abrigo. Leonov y Belyayev tuvieron que pasar la noche, con temperaturas de hasta -5 ºC, en la cápsula, alerta además de que ningún oso o lobo se acercase a husmear en una época en que están especialmente agresivos por ser temporada de celo. Entre el equipamiento de la cápsula, en cualquier caso, los cosmonautas tenían a su disposición un arma precisamente para casos como en el que estaban envueltos. Al día siguiente los equipos de rescate consiguieron llegar hasta ellos y cortar árboles para construir un refugio temporal y hacer fuego, aunque lo difícil del terreno impidió que los helicópteros de rescate aterrizasen o intentasen una extracción aérea. Los propios cosmonautas, tras una segunda noche, tuvieron que desplazarse varios kilómetros hasta un claro donde los helicópteros sí pudieron aterrizar y desde donde fueron evacuados.

Leonov se ha convertido en una leyenda, un símbolo, y a sus 81 años sigue abogando por la exploración del espacio. Su segundo vuelo espacial fue como comandante de otra misión muy mediática, la misión Apolo-Soyuz, en que una nave Apolo estadounidense y una nave Soyuz soviética se encontraron y acoplaron en el espacio.

viernes, 20 de febrero de 2015

Adiós, Venus Express


Al final duró más de lo previsto: la última vez que la ESA escuchó una señal de Venus Express fue el 19 de enero de este año. Ahora mismo sus restos estarán esparcidos sobre la infernal superficie venusiana, retorciéndose y descomponiéndose bajo la opresiva y ardiente atmósfera de dióxido de carbono.

La última señal detectada de Venus Express. Crédito: ESA

Venus Express (VEX, en corto), tras llegar en 2006 a Venus, inició durante el verano pasado la última fase de su vida. Casi sin propelente, sus controladores bajaron su órbita durante varios meses, rozando con las capas altas de la atmósfera en una técnica denominada "aerofrenado", arriesgándose a perder la nave pero permitiéndole estudiar partes de la atmósfera venusiana que antes no habían podido ser examinadas. En su punto má bajo, VEX estuvo a solo unos 130 km de altura sobre la superficie. Aunque nada garantizaba que saliese ilesa, la pequeña nave sobrevivió y se le ordenó encender sus propulsores para aumentar de nuevo su órbita, concediéndole un tiempo de gracia con el que sus creadores casi no habían contado. Casi sin propelente, pequeños encendidos de los motores permitieron remontar el decaimiento natural de la órbita de VEX y seguir tomando datos científicos hasta que el 28 de noviembre de 2014 el contacto con la sonda se perdió: con el propelente totalmente agotado, la nave dejó de ser capaz de apuntar a la Tierra para enviar datos y recibir órdenes. Desde entonces y hasta el 19 de enero, las antenas de la ESA captaron señales intermitentes, cada vez durante menos tiempo y menos claras a medida que la órbita de VEX bajaba y sin duda la nave comenzaba a girar sin control. En algún momento dio su última órbita, bajó demasiado como para poder seguir su trayectoria y la atmósfera la frenó para llevarla a la superficie. Ahora lo que queda es un legado de datos científicos que serán examinados durante décadas y que sin duda seguirán proporcionando nuevos descubrimientos, mucho tiempo después de que ya no quede nada de Venus Express.

Fuentes:

- Venus Express goes gently into the night
- VENUS EXPRESS: THE LAST SHOUT
- La inminente destrucción de Venus Express

domingo, 18 de enero de 2015

Beagle 2, supongo

Réplica de la Beagle 2 en el Museo de Ciencia de Londres. La antena UHF es el cuadrado amarillo en el disco central. Crédito: geni (Wikimedia Commons)
2 de junio de 2003, 23:45 hora local, cosmódromo de Baikonur, Kazajistán. Un cohete Soyuz despega hacia el cielo nocturno. A bordo, la sonda europea Mars Express con destino a Marte. Y acoplada a Mars Express, la sonda de aterrizaje Beagle 2, un pequeño disco de 65 cm de diámetro y tan solo 33,2 kg de peso protegido en el interior de un escudo térmico acoplado a un sistema de aterrizaje compuesto por un paracaídas y varios airbags para amortiguar el golpe final. El 19 de diciembre de ese mismo año, a seis días de distancia de Marte, la pequeña Beagle 2 se desacopla de su nave principal e inicia un viaje en solitario que debería haberla llevado a la superficie de Marte, a algún lugar de Isidis Planitia. A partir de entonces nada más se supo del aterrizador hasta hace unos días, en un misterio que ha durado 11 años.

Beagle 2, bautizada así en honor al nombre del buque a bordo del cual Darwin efectuó los viajes que le llevarían a concebir la teoría de la evolución, fue ideada por un grupo de académicos británicos liderados por el profesor Collin Pillinger y que consiguieron implicar a varias instituciones del país en el proyecto, entre ellas la Universidad de Leicester y la Universidad Abierta. Pillinger hizo grandes esfuerzos a la hora de buscar financiación para el proyecto, llegando a implicar a artistas británicos en su búsqueda de apoyos: el tono con el que la sonda debía indicar al control de la misión que había aterrizado fue compuesto por la banda Blur, y la placa con los colores para calibrar las cámaras de la sonda fue pintada por Damien Hirst.

Modelo de la Beagle 2 en la superficie marciana, con solo dos de los cuatro paneles solares desplegados. Crédito: Mike Peel

La compleja secuencia de aterrizaje ideada suponía la entrada en la atmósfera marciana a gran velocidad (20.000 km/h), el despliegue de un paracaídas, el inflado de varios airbags para proteger la sonda en el momento del golpe contra el suelo y la apertura del aterrizador con forma de disco desplegando los paneles solares hasta dejar expuesta la antena UHF con la que se comunicaría con Mars Express, que a su vez reenviaría la información a la Tierra.

A pesar de su pequeño tamaño el aterrizador llevaba a bordo un complejo conjunto de instrumentos que le habría permitido buscar indicios de vida, pasada o presente, en el planeta rojo. La mayor parte de los instrumentos estaban alojados en un brazo robot denominado PAW (Payload Adjustable Workbench). Se incluían dos cámaras, un microscopio, un par de espectrómetros y una pequeña linterna, así como un taladro con el que recoger muestras que se pasarían a un espectrómetro de masas y un cromatógrafo de gases situados en el cuerpo del aterrizador para analizarlas y estudiar su composición. Además el brazo dejaría en la superficie el instrumento PLUTO (Planetary Undersurface Tool), un cilindro autopropulsado capaz de introducirse bajo tierra y recoger muestras.

Beagle 2 se dio oficialmente por perdida el 6 de febrero de 2004 y se llevó a cabo una investigación para encontrar las posibles causas. La investigación concluyó con varios posibles escenarios de fallo, entre ellos la destrucción durante la entrada atmosférica, el fallo del paracaídas o los airbags o el enredado de la sonda entre los cables del paracaídas.

El hallazgo

El objetivo de Beagle 2 en Marte era una zona denominada Isidis Planitia, una llanura sedimentaria. Tras declararse perdida fue buscada por las cámaras de las diversas sondas orbitales de la NASA durante años, pero la zona de búsqueda era enorme y el pequeño tamaño de la Beagle 2 ponía a prueba incluso a la poderosa cámara HIRISE de la nave Mars Reconnaissance Orbiter , capaz de obtener imágenes con una resolución de hasta 25 cm por pixel. El problema es que a la mayor resolución posible, Beagle 2 solo ocuparía un puñado de píxeles en la imagen. Tras varios falsos positivos durante estos años, el 16 de enero de 2015 se anunció lo que por fin era la identificación definitiva del aterrizador en la superficie marciana gracias a tres imágenes de HIRISE tomadas en distintas fechas.

Fotografía tomada por la cámara HIRISE de Beagle 2 con un esquema de la hipotética disposición de la sonda. Se trata de una sección ampliada de la foto original de HIRISE, por lo que no salen ni el paracaídas ni el cobertor trasero de reentrada. Crédito: NASA/Crastinia

En las imágenes pueden verse lo que parece ser el paracaídas, el cobertor trasero de la cápsula de entrada atmosférica y, sorprendentemente, la Beagle 2 intacta pero con solo dos de sus cuatro paneles solares desplegados.

Imagen donde se recoge la zona de aterrizaje de Beagle 2. Se ven la propia sonda, el posible paracaídas y el cobertor de entrada atmosférica. Crédito: NASA.


No deja de ser un poco descorazonador saber que la sonda aterrizó correctamente pero que a falta de un último detalle no fue capaz de comunicarse con la Mars Express y la Tierra: la antena UHF que debía realizar las transmisiones solo funcionaría una vez desplegados los paneles, ya que se hallaba cubierta por ellos. Es tentador imaginar a Beagle 2, alimentada precariamente por los dos paneles desplegados, intentando llamar desesperadamente a casa sin que nadie pudiese escucharla. Por otra parte, haber descubierto que la nave llegó de una pieza a la superficie es todo un tributo al equipo que luchó por sacarla adelante con un presupuesto exiguo y contra viento y marea, incluso con apenas ayuda por parte de la Agencia Espacial Europea. Colin Pillinger, la cabeza visible de aquel grupo, falleció el 7 de mayo de 2014, convencido de que Beagle 2 se había destruido en la atmósfera de Marte, sin llegar a saber nunca que la pequeña sonda estuvo a un paso de convertirse en un éxito.

sábado, 20 de diciembre de 2014

La ESA libera las fotos de Mars Express bajo Creative Commons

Hellas Chaos, Marte. Crédito: ESA/DLR/FU Berlin, CC BY-SA 3.0 IGO
La Agencia Espacial Europea (ESA), en un hábil movimiento, ha liberado todas las imágenes de Marte obtenidas por la sonda Mars Express con la cámara HRSC (High Resolution Stereo Camera) bajo una licencia Creative Commons BY-SA IGO 3.0. En la práctica esto significa que a partir de ahora se pueden utilizar dichas imágenes libremene incluso con fines comerciales con tal de que se acredite el origen de las mismas y de que cualquier modificación a las mismas se publique bajo la misma licencia libre. En concreto los créditos deben indicar que la imagen procede de ESA/DLR/FU Berlin y que el tipo de licencia usada es CC BY-SA IGO 3.0, con un enlace a la página de Creative Commons donde explican la licencia. Un ejemplo del modo de acreditar puede verse en el pie de foto de la imagen de arriba.

Es un movimiento parecido al que la ESA hizo hace unas semanas, cuando liberó todas las imágenes obtenidas por la cámara NAVCAM bajo la misma licencia y debiendo acreditarse a ESA/Rosetta/NAVCAM, CC BY-SA IGO 3.0

La ESA mantiene un álbum de fotos de Mars Express en Flickr que ahora son libres. En Wikimedia Commons pueden encontrarse ahora también gran cantidad de imágenes libres obtenidas por Mars Express.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Y Curiosity encontró metano

Posibles fuentes y sumideros de metano en Marte. Fuente: NASA

Finalmente ha sucedido: se confirma la existencia real de metano en la atmósfera de Marte. Tras las dudas de que la detección de metano por la nave europea Mars Express en el pasado fuesen reales, finalmente el rover Curiosity de la NASA, en la superficie marciana desde el 6 de agosto de 2012, ha realizado mediciones que confirman que el metano es real. El metano ha hecho su aparición en forma de aumentos repentinos de la concentración en la atmósfera, de hasta diez veces la concentración base detectada, y su origen no está claro todavía, pero hay varias posibles fuentes, tanto biológicas como no biológicas. Además el rover ha detectado moléculas orgánicas en muestras de suelo, aunque todavía no ha podido determinarse qué tipo de moléculas son ni su estructura.

Fuente: NASA Rover Finds Active, Ancient Organic Chemistry on Mars

viernes, 30 de mayo de 2014

La inminente destrucción de Venus Express

Tras más de ocho años en órbita alrededor de Venus para estudiar el planeta a fondo, la nave Venus Express se acerca a un final espectacular en el que resultará destruida al entrar en la atmósfera de lo que podríamos llamar "el sitio más parecido al infierno que conocemos".

¿Cómo?, ¿que hay una nave alrededor de Venus y no nos hemos enterado?, ¿que además es una nave europea y se ha pasado ahí más de ocho años? La política divulgativa de la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) con respecto de sus misiones y resultados siempre ha sido, por decirlo así, bastante pobre, algo que por suerte parece estar cambiando un poco en los últimos tiempos. Y eso que estamos hablando de una agencia espacial que funciona con el dinero público que ponemos entre todos los ciudadanos de los países miembros de la agencia. Sería todo un detalle un esfuerzo comunicativo para explicar las cosas increíbles y para muchos inimaginables que se consiguen con nuestro dinero.

La historia de Venus Express comienza con la de Mars Express, otra nave europea que ahora mismo está en órbita de Marte obteniendo datos e imágenes espectaculares (¿cómo?, ¿¡que hay una nave europea alrededor de Marte!?). En 2001, con la experiencia obtenida con el diseño, construcción y lanzamiento de Mars Express a alguien se le ocurrió que sería buena idea lanzar un concurso de ideas para una nueva misión que aprovechase todos esos recursos. Construir naves para explorar el sistema solar no es algo que pueda hacerse en serie: las condiciones en cada parte del Sistema Solar son tan distintas, los objetivos de las misiones son tan variadas, que es imposible construir un solo tipo de nave que pueda cubrir todas las expectativas. Es esta especifidad en el diseño de cada nave lo que en parte eleva su coste. Crear un ingenio de tecnología punta casi desde cero es caro, muy caro, y más cuando se tiene en cuenta que posiblemente vaya a ser el único en su especie, de ahí el interés de reutilizar todos los recursos que se han usado en la puesta en marcha de una misión. En este caso, a alguien más se le ocurrió que sería interesante reutilizar todo aquello para una misión a Venus: tanto Marte como Venus son vecinos de la Tierra, son "facilmente" alcanzables y una nave que pueda funcionar en órbita de Marte puede hacerlo en órbita de Venus con algunos retoques. El 5 de noviembre de 2002, y tras estar pendiente de un hilo debido a la indecisión de los italianos a la hora de apuntarse al proyecto, Venus Express fue aprobada por la ESA.


Tuneando a VEX antes de darse un paseo por Venus. Crédito: ESA/EADS Astrium
Venus Express fue construida y preparada por EADS Astrium (hoy en día Airbus Defence & Space) en el tiempo récord (¡ja!) de 33 meses, contra los 48 meses que tardó en desarrollarse Mars Express, y a un menor coste, que era el objetivo cuando fue aprobada. Fueron necesarios algunos cambios, como la mejora del aislamiento térmico (Venus está más cerca del Sol que Marte, y su propia superficie emite bastante calor) y el uso de paneles solares de menor tamaño y de mayor resistencia al calor por la mayor cercanía al Sol. Venus Express reutilizó algunos de los instrumentos científicos de repuesto de la Mars Express y de la sonda Rosetta (que en este momento está muy cerca de su objetivo, el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko), aunque lleva alguno construido especificamente para ella. La misión está centrada en la misteriosa atmósfera venusina y su entorno, aunque es capaz de estudiar en parte su superficie. Y es que Venus es posiblemente uno de los planetas cuyo estudio es más complicado: de los planetas terrestres tiene la atmósfera más gruesa, con 90 atmósferas de presión y casi 500 grados celsisus en la superficie, una composición casi totalmente de dióxido de carbono con nubes de ácido sulfúrico, una masa parecida a la de la Tierra y sin un campo magnético protector y la rotación más lenta de todos los planetas del Sistema Solar, con un día que dura 243 días terrestre y con polo norte, además, apuntando hacia abajo, o dicho de otro modo, rotando en sentido contrario a como lo hace la Tierra y el resto de planetas. Estudiar la superficie es casi imposible a menos que se use radar (que Venus Express no tiene), aunque hay "ventanas" en longitudes de onda del infrrarojo (que Venus Express sí usa) donde la atmósfera es más o menos transparente, pero con su grosor se obtienen imágenes que son algo más parecido a intentar adivinar qué hay al otro lado de un cristal translúcido que otra cosa.
 
Luces y sombras en la atmósfera de Venus, fotografiada por la cámara VMC. Crédito: ESA/ MPS/DLR/IDA

¿Por qué ir a estudiar Venus? Por algo muy sencillo: tiene un tamaño muy parecido al de la Tierra y está en una zona similar del Sistema Solar. Venus y La Tierra son casi gemelos en cuanto a tamaño, con Venus solo un poco menos masivo. La diferencia en cuanto a distancia al Sol tampoco es demasiada: Venus solo está un 29% más cerca del Sol que la Tierra. Venus debería haber sido una segunda Tierra. Pero resulta ser un infierno casi imposible de visitar en su superficie: ninguna de las sondas enviadas allí (la mayoría soviéticas) soportó más de un par de horas las brutales condiciones venusinas, en un medio ambierte con temperaturas de horno y una atmósfera corrosiva y aplastante. Venus Express es, hasta ahora, la última sonda orbital enviada para estudiar por qué Venus es como es en lugar de ser un vergel para la vida. De su comparación con la Tierra podemos conocer qué podría sucederle a nuestro planeta en el futuro, qué condiciones pueden diferenciar un planeta apto para la vida de otro que no lo es, podemos refinar nuestros modelos atmosféricos y hacerlos más precisos, mejorando de rebote la predicción meteorológica aquí en la Tierra, qué puede ocurrirle a una atmósfera sin la protección de un campo magnético (muy a cuento de la inversión de polaridad magnética a la que se está dirigiendo la Tierra), la influciencia de la tectónica de placas en la evolución de un planeta (Venus parece no tener tectónica de placas o tenerla en grado reducido) y otras muchas cosas.


Para el estudio de Venus, nuestra nave cuenta con instrumentos para medir campos magnéticos (instrumento MAG), detectar plasma, iones y átomos neutros (ASPERA-4), cámaras y espectrómetros capaces de sacar imágenes en el espectro visible, ultravioleta e infrarrojo y analizar la luz para estudiar la composición de la atmósfera y vislumbrar la superficie (VMC, PFS, SPICAV, VIRTIS) y es capaz de enviar pulsos de radio mediante la antena principal de la nave a través de la atmósfera venusina hacia la Tierra para poder estudiar su estructura y la forma y composición de la ionosfera (VeRa). Venus Express está, ya lo véis, bien preparada para desvelar al menos algunos de los secretos del lucero del alba. Incluso en su sacrificio final, ya próximo, nos regalará valiosos datos que antes no podía obtener.

Venus Express comenzando su viaje a bordo de un cohete Soyuz. Crédito: ESA / STARSEM-S. CORVAJA
La nave fue lanzada el 9 de noviembre de 2005 mediante un cohete ruso Soyuz desde el cosmódromo de Baikonur, en la estepa kazaja, y llegó a Venus el 11 de abril de 2006 tras 153 días de solitario viaje. Venus Express (también conocida por la abreviatura VEX para los amigos) acabó en una órbita muy elíptica alrededor del planeta que iba a estudiar, con su punto más cercano a solo 250 km de la superficie y sobre su polo norte y el punto más lejano a 66.000 km de la superficie, tardando 24 horas en recorrerla. La misión principal debería haber durado poco menos de año y medio, pero Venus Express resultó ser una máquina excelente, y con los cuidados de los ingenieros y los científicos ha aguantado ocho años en un entorno terrible, estudiando impasiblemente lo que queda del hermano fallido de la Tierra. Ocho años dan para mucho. Estos son algunos de los descubrimientos que VEX ha realizado en todo este tiempo:

- Los vértices polares de Venus son los más cambiantes e inestables conocidos: muchos de los planetas con atmósfera del Sistema Solar (la Tierra incluída) tienen lo que se llaman vórtices polares, que son estructuras parecidas a huracanes donde los vientos giran alrededor de los polos. Los de Venus son tremendamente cambiantes y complejos y además llegan a moverse a cientos de kilómetros del polo en sí.

Vórtice polar sur de Venus fotografiado por la cámara VIRTIS. Mareo garantizado. Crédito: ESA/VIRTIS-VenusX/INAF-IASF/LESIA-Obs. de Paris (G. Piccioni, INAF-IASF)
- Venus tiene muy posiblemente volcanes activos: las mediciones de las cámaras VIRTIS y VMC han detectado anomalías térmicas y han obtenido imágenes que indican la existencia de posible vulcanismo ahora mismo en la superficie de Venus. No se trata de un descubrimiento confirmado por lo difícil del estudio de la superficie venusina desde órbita, pero son un buen indicio. Venus formaría parte del selecto club de cuerpos del Sistema Solar con volcanes en activo.

¿Volcanes en Venus?, ¡ay qué calor! Representación artística de un volcán en la superficie venusina. Crédito: ESA/AOES Medialab
- Venus no solo rota muy lentamente, sino que además se está frenando: la sonda estadounidense Magallanes hizo en los años 1990 un preciso mapa de la superficie de Venus gracias a su radar y además estableció con precisión la duración del día de Venus en 243,0185 días terrestres. Más de una década más tarde, VEX descubrió al sacar imágenes de la superficie que lo que se veía en un momento dado no se correspondía totalmente con lo que debería verse si la rotación de Venus hubiese sido constante desde la época de la Magallanes. La única manera de hacer coincidir lo que se veía con lo que debería verse era suponiendo que la rotación de Venus se había hecho 6,5 minutos más lenta. La sorprendente conclusión tiene consecuencias en cuanto a la composición interna de Venus: un Venus con un núcleo sólido sería menos influenciable a la hora de variar su rotación, al contrario que un Venus con un núcleo líquido, como la Tierra. Por otro lado, la causa de la ralentación en sí puede estar en varias fuentes, la más importante de las cuales es la gruesa atmósfera y los vientos de la misma.

- La superrotación atmosférica está acelerándose: la superrotación en una atmósfera se produce cuando toda la atmósfera de un planeta da la vuelta al mismo en menos tiempo del que el planeta tarda en completar una rotación. La atmósfera de Venus tarda cuatro días en dar la vuelta al planeta, mientras que Venus en sí tarda 243 días en rotar sobre sí mismo, luego la atmósfera de Venus es superrotatoria. En los ocho años que VEX lleva estudiando Venus y midiendo pacientemente la velocidad de su atmósfera, ha encontrado que de los 300 km/h que empezó midiendo en 2006 se ha llegado a 400 km/h en las mediciones más recientes. La causa de esta aceleración es desconocida.

Aceleración de la velocidad de la atmósfera de Venus a latitudes entre cero y 50 grados de latitud norte y sur mediante dos métodos distintos (línea blanca y línea negra). Crédito: Khatuntsev et al, ESA.
- Nieve en el infierno: VEX descubrió que a 125 km de altura la atmósfera de Venus es lo suficientemente fría, con temperaturas de hasta -175 ºC, como para que el dióxido de carbono que la compone se congele. El descubrimiento se hizo al estudiar la luz del Sol pasando por la atmósfera a distintas alturas en el terminador, la línea que separa el hemisferio iluminado del hemisferio nocturno de un planeta.

- La capa de ozono venusina: solo tras la llegada de VEX a Venus se ha descubierto que, al igual que la Tierra y parcialmente en Marte, Venus tiene una (tenue) capa de ozono detectada gracias a SPICAV al estudiar la ocultación de varias estrellas por la atmósfera. La capa de ozono de Venus es mil veces menos densa que la terrestre y posiblemente esté restringida en su mayor parte al hemisferio nocturno, donde migra y se concentra el oxígeno (la molécula de ozono está formada por tres oxígenos unidos) procedente de las moléculas de dióxido de carbono rotas por la radiación ultravioleta solar en el hemisferio diurno.

- Venus ha estado perdiendo su agua en el espacio: la Tierra y Venus se formaron en una zona similar del Sistema Solar, por lo que su contenido en agua debería ser parecido, pero Venus es hoy en día seco como un hueso y además está perdiendo el poco agua que le queda en el espacio. VEX ha confirmado mediante su magnetómetro y mediante el instrumento ASPERA, que estudia el plasma y los átomos del entorno de Venus, que Venus pierde hidrógeno y oxígeno rapidamente, hidrógeno y oxígeno que provienen de las moléculas de agua de la atmósfera superior rotas por la radiación ultravioleta y barridas por el viento solar en el magneticamente desprotegido planeta. Además ha medido una pérdida de una cantidad de aproximadamente el doble de hidrógeno que de oxígeno, indirectamente confirmando que los átomos provienen de moléculas de agua rotas. En la Tierra pasa algo similar, pero contamos con la protección del campo magnético terrestre.

- Venus no tiene magnetosfera, pero tiene una magnetocola inducida por el viento solar donde se producen fenómenos similares a los encontrados en planetas con campo magnético: Venus no genera ningún campo magnético interno, a diferencia de la Tierra y Mercurio, que tienen campos magnéticos más o menos intensos, y Marte, que tiene un pequeño magnético fósil. Sin embargo, la interacción directa entre el viento solar y la ionosfera venusina (la capa superior de la atmósfera ionizada debido a la radiación solar) produce un pequeñísimo campo magnético inducido además de una magnetocola alargada en dirección contraria al Sol, un fenómeno similar a la estela que se produce tras una piedra en medio de un río en el sentido de la corriente. La sorpresa ha sido que en esa magnetocola inducida se producen fenómenos de reconexión magnética, un fenómeno solo conocido hasta ahora en magnetocolas producidas por planetas con campos magnéticos de verdad y que no se creía que podía producirse en Venus. La reconexión magnética es la responsable de que en la Tierra ocurran auroras polares y tormentas magnéticas. En Venus las reconexiones ocurren a una distancia diez veces inferior del planeta que en la Tierra.

El final



 Tras ocho discretos años de descubrimiento, observación y estudio, la vida de VEX llega a su fin. La enorme órbita elíptica en la que ha pasado estos años necesitaba ser ajustada cada cierto tiempo, consumiendo un combustible que ahora ya casi se ha agotado. Como último regalo de una nave que ha sido un poco el patito feo de la ESA pero que ha hecho un enorme favor a la humanidad como única nave en todos estos años estudiando Venus, los responsables de la misión han diseñado un último experimento para VEX: la nave irá reduciendo gradualmente su altitud, pasando por capas cada vez más densas de la atmósfera, siendo frenada en el proceso. Hará algunas mediciones durante el tiempo que le queda, mediciones en regiones de la atmósfera donde nunca ha estado, quizá reservándonos algún descubrimiento inesperado. El frenado de la atmósfera dará además información a los ingenieros sobre cómo usar esta misma técnica en otras naves para ahorrar combustible, como han hecho algunas naves ahora en órbita de Marte, usando el rozamiento atmosférico para ajustar sus órbitas sin gastar el preciado combustible. Mientras tanto se intentará llevar a VEX a los límites de su diseño y más allá, a alcanzar alturas tan bajas como 130 km sin destruirse en el intento, pero no aguantará mucho más. Esta fase de "aerofrenado" tendrá lugar entre el 18 de junio y el 11 de julio de este año y en el mejor de los casos, si VEX sigue viva tras el 11 de julio, su órbita será elevada ligeramente con el poco combustible que aún le quede para, con suerte, seguir realizando sus últimas observaciones durante unos pocos meses adicionales más, pero nadie cuenta con que sobreviva más allá de finales de 2014.

¡Adiós, Venus Express, y gracias por el pescado! Crédito: ESA–C. Carreau

Fuentes:

- Venus Express gets ready to take the plunge
- Major Discoveries by Venus Express: 2006-2014
- Venus Express: mission overview

martes, 18 de marzo de 2014

Imagen del día: Aleksei Leonov

El cosmonauta Aleksei Leonov sosteniendo un retrato del astronauta Thomas Stafford durante la misión Apollo-Soyuz, en julio de 1975. Leonov fue la primera persona en realizar un paseo espacial, el 18 de marzo de 1965, durante la misión Voskhod 2. Crédito: NASA

Cosmonaut Aleksei Leonov holding a portrait of astronaut Thomas Stafford during the Apollo-Soyuz mission in July 1975. Leonov was the first person to make a spacewalk on 18 March 1965 during the Voskhod 2 mission. Credit: NASA

lunes, 17 de marzo de 2014

Imagen del día: mapa de la gravedad terrestre hecho por GRACE

Mapa de las variaciones de la gravedad terres realizado por los satélites GRACE. En las zonas rojas el campo gravitatorio es algo más intenso que la media, mientras que en las azules es menos intenso. Los satélites GRACE fueron lanzados el 17 de marzo de 2002. Crédito: NASA

Map of the earth's gravity variations made ​​by GRACE satellites. In the red areas the gravitational field is more intense than the average, while blue is less intense. The GRACE satellites were launched on March 17, 2002. Credit: NASA

jueves, 13 de marzo de 2014

Imagen del día: el regreso del Apolo 9

El módulo de mando del Apolo 9, con James A. McDivitt, David R. Scott y Russell L. Schweickart a bordo, a punto de amerizar al final de la misión, el 13 de marzo de 1969. La misión del Apolo 9, con una duración de diez días, tuvo como objetivo probar el módulo lunar en órbita terrestre y los procedimientos de atraque entre el módulo de mando y el módulo lunar antes de un viaje real a la Luna. Crédito: NASA

The command module of Apollo 9, with James A. McDivitt, David R. Scott, and Russell L. Schweickart aboard, about to splash down at the end of the mission, on 13 March, 1969. The Apollo 9 mission, lasting ten days, aimed to test the lunar module in Earth orbit and docking procedures between the command module and lunar module before an actual trip to the moon. Credit: NASA

domingo, 9 de marzo de 2014

Imagen del día: último aterrizaje del transbordador espacial Discovery.

Último aterrizaje del transbordador espacial Discovery tras la misión STS-133, el 9 de marzo de 2011. Tras su retirada fue donado al Museo Nacional del Aire y del Espacio del Instituto Smithsonian. Crédito: NASA

Last Landing of Space Shuttle Discovery after STS-133 mission, March 9, 2011. After his retirement was donated to the National Museum of Air and Space Smithsonian. Credit: NASA

martes, 4 de marzo de 2014

Imagen del día: las sondas Vega

Modelo de las sondas soviéticas Vega, en el centro Udvar-Hazy en el aeropuerto internacional de Dulles, Virginia, Estados Unidos. Las sondas Vega 1 y Vega 2 sobrevolaron y exploraron Venus y el cometa Halley. Vega 1 comenzó a enviar imágenes del cometa Halley el 4 de marzo de 1986. Crédito: Daderot

Model of the Soviet Vega probes in the Udvar-Hazy Center at Dulles International Airport, Virginia, USA. The Vega 1 and Vega 2 probes flew and explored Venus and Halley's Comet. Vega 1 started sending images of comet Halley on March 4, 1986. Credit: Daderot

miércoles, 26 de febrero de 2014

Imagen del día: lanzamiento AS-201

AS-201, la primera prueba suborbital (no tripulada) del Saturno IB el 26 de febrero de 1966, parte del más grande Saturno V, en la que se comprobó su funcionamiento y el de la cápsula Apolo. Crédito: NASA

AS-201, the first suborbital test (unmanned) of an Saturn IB, part of the larger Saturn V, in which his performance was checked. Credit: NASA

jueves, 20 de febrero de 2014

Imagen del día: Mir

La estación espacial Mir vista desde el transbordador espacial Endeavour el 11 de febrero de 1998 durante la misión STS-89. El primer elemento de la estación espacial Mir fue lanzado el 20 de febrero de 1986. Crédito: NASA

The Mir space station as seen from the space shuttle Endeavour on February 11, 1998 during the STS-89 mission. The first element of the Mir space station was launched on February 20, 1986. Credit: NASA

jueves, 13 de febrero de 2014

Imagen del día: primer lanzamiento del cohete europeo Vega

Primer lanzamiento del nuevo cohete europeo Vega para pequeñas cargas, el 13 de febrero de 2012. Crédito: ESA

First launch of the new European Vega rocket for small loads, February 13, 2012. Credit: ESA

miércoles, 12 de febrero de 2014

Imagen del día: NEAR Shoemaker aterriza en el asteroide Eros

Representación artística de la sonda NEAR Shoemaker en la superficie del asteroide 433 Eros. NEAR entró en órbita de Eros el 14 de febrero de 2000, desde donde pasó un año estudiando el asteroide. Al final de su misión los controladores la enviaron a la superficie,  a donde llegó el 12 de febrero de 2001, convirtiéndose en la primera nave en aterrizar suavemente en un asteroide, aunque no estaba preparada para ello. NEAR continuó funcionando en la superficie hasta el 28 de febrero, fecha en que fue apagada. Crédito: Johns Hopkins University APL

Artistic rendering of the NEAR Shoemaker probe on the surface of asteroid 433 Eros. NEAR entered orbit of Eros on February 14, 2000, where he spent a year studying the asteroid. At the end of his mission controllers sent her to the surface, where she arrived on February 12, 2001, becoming the first spacecraft to land softly on an asteroid, althought was not ready for it. NEAR continued to operate on the surface until 28 February when she was turned off. Credit: Johns Hopkins University APL